Hay deportes que se sienten como un entrenamiento desde el primer minuto y otros que consiguen que el esfuerzo pase casi desapercibido. El pádel pertenece a este segundo grupo. Entre puntos, desplazamientos, golpes y conversaciones con los compañeros, el cuerpo trabaja de forma continua sin que la sesión se perciba como una rutina repetitiva. Esa mezcla de ejercicio y diversión explica parte de su popularidad y también su valor como herramienta para mejorar la condición física. Por tanto, jugar con regularidad puede convertirse en una manera eficaz de moverse más, ganar resistencia y desarrollar habilidades útiles para otros entrenamientos cada semana también.

En lugares como Sotogrande y Estepona, el pádel forma parte de la vida cotidiana. Se juega por la mañana, después del trabajo y durante los fines de semana, tanto como una actividad recreativa como enfocada en el entrenamiento, entre quienes visitan la Costa del Sol y quieren mantenerse activos durante las vacaciones.

En estas condiciones vacacionales, hay que tener en cuenta que no es necesario pertenecer a un club durante todo el año ni llegar con un grupo completo. Actualmente es posible reservar una pista, alquilar una pala o apuntarse individualmente a un partido abierto. El pádel es ejercicio cardiovascular, coordinación, competición y contacto social. En este artículo, vamos a centrarnos en responder una pregunta clara: ¿Qué carga recibe realmente el organismo durante un partido y con qué tipo de entrenamiento puede compararse?

De Acapulco a la Costa del Sol

El pádel nació en Acapulco en México en el año 1969, de la mano de Enrique Corcuera, que quería disponer de una pista de tenis en su propiedad, pero, no tenía espacio suficiente. Como solución, construyó una pista más pequeña, de 20 × 10 metros, rodeada por paredes que terminaron convirtiéndose en parte del juego.

A principios de la década de 1970, el príncipe Alfonso de Hohenlohe conoció este deporte en México y lo llevó a España. Las primeras pistas españolas fueron construidas en el Marbella Club, en la Costa del Sol, y, tras eso, todo es historia. Desde Marbella, el deporte comenzó a extenderse por España y Argentina, haciendo que décadas después llegase a muchos otros países. Según la Federación Internacional de Pádel, en 2026 se practica en más de 150 países y cuenta con aproximadamente 35 millones de jugadores aficionados. La Costa del Sol, por tanto, no es únicamente una zona con una gran oferta de pistas. También ocupa un lugar importante en la historia internacional de este deporte.

¿Qué diferencia al pádel del tenis?

Una pista oficial de pádel mide 20 metros de largo y 10 metros de ancho, estando completamente cerrada por paredes de cristal o superficies sólidas y malla metálica. Después de botar en el suelo, la pelota puede rebotar en las paredes y continuar en juego. Esta característica genera intercambios diferentes a los del tenis, obligando a anticipar trayectorias que al principio pueden resultar poco intuitivas.

El pádel se juega normalmente por parejas, las palas no tienen cuerdas y presentan una superficie sólida con perforaciones. El saque se ejecuta por debajo de la cintura, mientras que el sistema tradicional de puntuación es parecido al del tenis. La pista más pequeña y el saque inferior permiten que los principiantes comiencen a mantener intercambios relativamente pronto. Sin embargo, dominar la posición, los rebotes y la coordinación con el compañero requiere práctica.

¿Qué carga recibe el cuerpo durante un partido?

Desde fuera, el pádel puede parecer menos exigente que correr o jugar al tenis individual, dado la pista es pequeña. Durante un partido, sin embargo, se repiten aceleraciones, frenadas, giros, posiciones bajas y desplazamientos laterales. La intensidad no permanece constante, haciendo que un punto pueda incluir varias acciones rápidas y terminar en pocos segundos. La alternancia convierte el pádel en una actividad física intermitente.

Los estudios realizados con jugadores de distintos niveles sitúan habitualmente la frecuencia cardiaca durante el juego alrededor del 70–80 % de la frecuencia cardiaca máxima. En una investigación con jugadores aficionados, se registró una media aproximada de 130 pulsaciones por minuto y casi el 90 % del tiempo de juego dentro de una zona de trabajo predominantemente aeróbica.

Por tanto, en un partido amateur la mayor parte de la energía suele proceder del metabolismo aeróbico. No obstante, cada punto contiene acciones breves y más intensas: correr hacia la red, retroceder ante un globo, reaccionar a un rebote o cambiar de dirección. La carga final depende del nivel, la duración del partido, el estilo de juego, la temperatura y el tiempo real durante el cual la pelota permanece en movimiento. Un encuentro tranquilo entre principiantes no produce el mismo esfuerzo que un partido competitivo con intercambios largos.

Mejora la resistencia cardiovascular durante los partidos

Tal y como hemos comentado, durante un partido de pádel, el sistema cardiovascular trabaja de forma intermitente. No se corre a un ritmo constante como en una carrera continua, sino que se alternan desplazamientos suaves con aceleraciones, frenadas y acciones más intensas. Cada punto exige varios cambios de dirección seguidos y, tras una pausa breve, el esfuerzo vuelve a comenzar. Esa sucesión obliga al organismo a recuperar rápidamente entre acciones y a mantener capacidad de movimiento durante toda la sesión.

Piernas, core y tren superior: ¿Qué músculos trabaja el pádel?

Aunque la pala atrae toda la atención visual, el pádel empieza en las piernas. Cada desplazamiento requiere impulsarse, frenar y volver a colocarse para responder a la siguiente pelota. Por ello, cuádriceps, glúteos, gemelos e isquiotibiales participan en arrancadas, pasos laterales y flexiones para golpear bolas bajas. La posición de espera también exige mantener una ligera activación durante buena parte del partido. Este trabajo no equivale a una sesión específica de fuerza con cargas progresivas, pero sí aporta un estímulo funcional repetido que puede mejorar la capacidad de moverse con control dentro de la pista.

El core tiene un papel menos visible pero fundamental. El abdomen, la zona lumbar y otros músculos estabilizadores ayudan a mantener el equilibrio cuando el cuerpo gira, se desplaza o golpea desde posiciones incómodas. Además, permiten transmitir fuerza desde las piernas hacia el tren superior durante acciones como bandejas, voleas y remates. Por su parte, el tren superior participa de manera constante, aunque conviene evitar pensar que cuanto más fuerte se golpea mejor se entrena. Hombros, antebrazos, espalda y musculatura del pecho intervienen en diferentes gestos, pero la técnica determina cuánto esfuerzo recae sobre cada zona. Un movimiento mal ejecutado puede sobrecargar estructuras pequeñas sin producir una mejora útil.

¿Con qué entrenamiento puede compararse?

La comparación más aproximada sería una sesión de cardio por intervalos de intensidad moderada combinada con ejercicios de agilidad. Dicho de otro modo, no equivale exactamente a una sesión clásica de HIIT, ya que a pesar de que en el HIIT se programan periodos muy intensos, generalmente cercanos a la capacidad máxima, seguidos de recuperaciones definidas, en el pádel, la intensidad cambia de forma natural según el desarrollo de cada punto.

Tipo de entrenamiento¿Qué tiene en común con el pádel?Principal diferencia
Cardio moderadoMantiene el pulso elevado durante buena parte de la sesiónEl pádel añade frenadas, giros y cambios frecuentes de ritmo
Entrenamiento por intervalosAlterna esfuerzos breves con pausas de recuperaciónLa intensidad depende de cada punto y no está programada
Circuito de agilidadIncluye desplazamientos laterales, reacción y cambios de direcciónLos movimientos se realizan en respuesta a la pelota y a los rivales
Tenis en doblesTrabaja coordinación, resistencia y técnica con pala o raquetaLa pista cerrada permite continuar el juego utilizando las paredes
HIITPuede incluir aceleraciones y acciones explosivasUn partido amateur suele ser principalmente aeróbico y no mantiene una intensidad máxima

Una partida de 60-90 minutos puede producir una carga cardiovascular comparable a una sesión prolongada de cardio moderado. Sin embargo, incorpora más movimientos laterales, frenadas y cambios de dirección que una caminata rápida, una bicicleta estática o una carrera continua. Por eso, dos personas pueden terminar el mismo partido con sensaciones diferentes. Un jugador acostumbrado al gimnasio puede tener buena fuerza, pero fatigarse con los movimientos laterales, mientras un corredor puede disponer de una gran resistencia y, aun así, notar una carga poco habitual en glúteos, gemelos, hombros o antebrazos.

Jugar al pádel en Sotogrande y Estepona

A la hora de buscar un buen sitio para practicar este deporte, el clima es uno de los factores predominantes. Por esto mismo, este deporte encaja tan bien en la Costa del Sol, dado que durante buena parte del año se puede jugar al aire libre, incluso cuando las pistas exteriores apenas se utilizan en otros destinos europeos.

Sotogrande y Estepona reúnen una amplia comunidad de residentes internacionales y visitantes, siendo habitual encontrar partidos organizados en español e inglés, academias para niños y adultos y grupos adaptados a distintos niveles. La zona cuenta con instalaciones municipales, academias, centros deportivos y clubes que combinan pádel con gimnasio y actividades familiares.

En consecuencia, para escoger una pista puede consultarse esta guía sobre dónde jugar al pádel en Sotogrande, Estepona, Manilva y Casares, con información práctica sobre los clubes, contactos y sistemas de reserva disponibles en la zona. No es necesario llegar con una pareja o un grupo completo, porque muchos centros organizan sesiones conocidas como mix-ins, en las que cada participante se apunta individualmente y juega con personas de nivel similar.

Además, aplicaciones como Playtomic ofrecen una posibilidad parecida mediante partidos abiertos. Al registrarse, conviene indicar el nivel con realismo para que el encuentro resulte equilibrado para todos los participantes.

¿Cómo prepararse antes de entrar en la pista?

Aunque el pádel es accesible para principiantes, comenzar a jugar sin calentamiento no es recomendable. Las frenadas y los cambios de dirección exigen que los tobillos, las rodillas y las caderas estén preparados. Un calentamiento sencillo puede durar entre ocho y diez minutos:

  1. Movilidad de tobillos, rodillas, caderas y hombros.
  2. Sentadillas sin carga.
  3. Desplazamientos laterales suaves.
  4. Activación del core.
  5. Rotaciones controladas del tronco.
  6. Golpes suaves antes de aumentar la intensidad.

También conviene utilizar zapatillas con buena adherencia, llevar agua y evitar las horas centrales del día durante el verano. Los principiantes suelen intentar resolver cada punto con un golpe fuerte, pero. el pádel se basa en gran medida en la paciencia, la posición y la lectura del rebote. Por tanto, aprender a esperar la pelota suele resultar más útil que aumentar la potencia.

Ejercicio y actividad social en una misma pista

El pádel reduce muchas de las barreras que dificultan mantener una actividad física regular. En general, es fácil reservar, no exige formar un equipo grande y permite disfrutar del juego antes de alcanzar un nivel técnico avanzado.

Al mismo tiempo, ofrece una carga física real. Durante un partido se trabajan la resistencia, la coordinación, la agilidad y la capacidad para repetir esfuerzos breves. Como la atención permanece en la pelota, los compañeros y el marcador, el ejercicio puede sentirse menos monótono que una sesión convencional de cardio.

En lugares como Sotogrande y Estepona se suma otra ventaja, el clima permite jugar durante casi todo el año. Esta mezcla de accesibilidad, ejercicio y contacto social explica por qué el pádel se ha convertido en una actividad habitual tanto para residentes como para visitantes de la Costa del Sol