Motivación

Llegar al gimnasio, ponernos las zapatillas para salir a correr, o dedicarnos a preparar una comida saludable en lugar de ir al snack rápido, suelen ser la parte más difícil de cualquier rutina de ejercicio ¿o no?


¿Qué podemos hacer entonces si ya no encontramos ninguna motivación para empezar o seguir avanzando?

¿Qué es la Motivación?

¿Qué es la motivación? La motivación se basa en aquellas cosas que impulsan a un individuo a llevar a cabo ciertas acciones y a mantener firme su conducta hasta lograr cumplir todos los objetivos planteados.

Para entenderlo mejor… ¿Cuántas veces sentimos la emoción de sentirnos motivados después de establecer un nuevo objetivo?

Y en función de esto, y sin importar cuán difícil sean de conseguir esos nuevos objetivos, en general nos sentimos con una abrumadora sensación de que podemos enfrentarnos al mundo entero, no? Y te aseguro que hay tantos objetivos de entrenamiento como personas.

Veamos algunos ejemplos generales:

Quisiera perder peso o desarrollar mis músculos para… gustarle a alguien, sentirme mejor, levantar mi autoestima, cuidar mi salud, mejorar mis tiempos de carrera, evitar lesiones en el deporte que practico, aumentar el rendimiento en alguna disciplina y más, muchos más.

Objetivos, Motivación y Entrenamiento

Hasta aquí todo bien, el problema es que en algún momento… bum!... nos golpeamos con la vida y sus rutinas ¡Y nuestra motivación se detiene bruscamente y nuestra fuerza de voluntad cae al sótano!

gimnasio vacío

¿No sería bueno poder saltar del punto A al punto B sin perder la motivación? Déjame decirte que en realidad, mantener una gran motivación a largo plazo es difícil. Y no está mal si en algún momento nos sentimos decaídos o sin ganas, lo importante es seguir es superar ese estado y seguir adelante.

Es decir, es probable que experimentemos algunos mínimos de motivación. Lo importante es identificarla y preguntarte ¿Qué puedo hacer para no caer? ¿Cómo puedo mantener mi motivación tan fuerte como el día en que empecé?

Para responder a esto, primero que nada debes entender cómo tus hábitos afectan tu forma de pensar. Y esto se explica en el ciclo del hábito que consiste en una señal, una rutina y una recompensa.

Cualquier hábito que tengas, comienza con algo que te recuerda realizar un comportamiento. Una vez que lo recuerdas, llevas a cabo el hábito de forma rutinaria para, finalmente, alcanzar algún tipo de recompensa. Pongamos dos ejemplos:

  1. Suena tu alarma a las 7:30 a.m. para comenzar tu entrenamiento matutino (recordatorio). A las 8:30 am estás en el gimnasio para un entrenamiento duro (rutina). ¡Después de tu entrenamiento, continúas el día sintiéndote muy bien y con una buena energía (recompensa)!

  2. Llegas a casa después de un largo día en el trabajo. Te envuelve una gran sensación de hambre (recordatorio)! Inmediatamente, buscas cualquier cosa dulce y que sea fácil de preparar (de forma rutinaria). El alivio inmediato de tener ese refrigerio actúa como tu recompensa, pero luego te sientes horrible.

Entonces… ¿En qué punto de este ciclo podrías intervenir para mantenerte en el camino de cumplir con tus objetivos?

¿Cómo mantenerse motivado para cumplir con los objetivos de entrenamiento?

Cuando comprendas este ciclo y cada componente individual (recordatorio, rutina, recompensa), te aseguro que podrás enfrentarlos con diferentes estrategias para mantenerlos alineados a tus objetivos de entrenamiento.

Pero no te preocupes, a continuación te compartiré algunos artículos que te harán el camino más fácil. Nunca te olvides que tú también puedes lograr ese cuerpo que tanto deseas!