¿La música Ayuda a mejorar el rendimiento deportivo?

¿Estás buscando la forma de sentir más motivación a la hora de entrenar o competir? Puede que la música sea la respuesta a tu pregunta... Veamos cómo influye la música en el rendimiento deportivo.


Para algunos atletas y para muchas personas que corren, trotan, andan en bicicleta, levantan pesas y hacen ejercicio, la música no es superflua: es esencial para un rendimiento máximo y un entrenamiento satisfactorio.

Aunque algunas personas prefieren audiolibros, podcasts o sonidos ambientales, muchas otras prefieren un buen ritmo o letras conmovedoras para mantenerse motivados cuando hacen ejercicio.

Pero más allá de ayudarnos a pasar un mejor momento… ¿Puede ser que la música nos haga mejorar nuestro rendimiento?

¿COMO AFECTA LA MUSICA A NUESTRO RENDIMIENTO DEPORTIVO?

Durante las últimas décadas, ha surgido mucha investigación sobre la música de entrenamiento.

Y las conclusiones llevan a que la música distrae a las personas del dolor y la fatiga, eleva el estado de ánimo, aumenta la resistencia, reduce el esfuerzo percibido e incluso puede promover la eficiencia metabólica.

Por ende al escuchar música, las personas corren más lejos, andan en bicicleta más tiempo y nadan más rápido de lo habitual, a menudo sin darse cuenta.

Pero seleccionar la música de entrenamiento más efectiva no es tan simple como poner en cola una serie de canciones rápidas y de alta energía. 

También se deben considerar los recuerdos, las emociones y las asociaciones que evocan diferentes canciones. Para muchos, la medida en que se identifican con el estado emocional y la letra o el punto de vista del cantante determinan cuán motivados se pueden llegar a sentir.

¿QUÉ HACE TAN EFECTIVA A LA MÚSICA COMO PARA QUE AYUDE A MEJORAR NUESTRO ENTRENAMIENTO?


Dos de las cualidades más importantes de la música en el entrenamiento son el tempo, o la velocidad de la música, y lo que los psicólogos llaman respuesta al ritmo, que es más o menos cuánto hace que una canción te haga bailar o sentir.

La mayoría de las personas tienen el instinto de sincronizar sus movimientos y expresiones con la música (asentir con la cabeza, mover la pierna, el tobillo o incluso bailar).

El tipo de música que excita este instinto varía de cultura a cultura y de persona a persona.

Pero para hacer algunas generalizaciones amplias, (y que tengas en cuenta para armar tu cola de reproducción) las canciones rápidas con ritmos fuertes son particularmente estimulantes, por lo que estas suelen llenar las listas de reproducción de entrenamiento de la mayoría de las personas

Ahora bien, no dejes de lado esas canciones que te motivan y te incitan a dar un poco más, ya sea por la letra o estilo, no necesariamente se basa en escuchar todo música rápida.

BENEFICIOS DE ESCUCHAR MÚSICA AL ENTRENAR

hombre deportista escuchando música

1. TE AYUDARÁ A PONERTE EN ACCIÓN

¿Tienes ganas de ponerte la ropa de entrenamiento y salir de casa? Que mejor que hacerlo con un poco de música, la música puede motivarte a moverte. Esta más que comprobado que escuchar música puede ayudarte a salir a entrenar a correr y alentarte a continuar.

2. ENTRENARAS MÁS DURO SIN DARTE CUENTA

¿Sientes que tu progreso se está estancando? Intente agregar algunas canciones que te motiven a su próxima sesión de entrenamiento.

Un estudio (fuente 1) descubrió que quienes participaron en este pedalearon más fuertemente mientras escuchaban música, pero no sintieron un esfuerzo adicional en comparación que cuando pedaleaban más lento pero sin música.

La música es especialmente influyente durante las actividades repetitivas de resistencia. Elegir la música que más te guste puede mejorar el aumento del rendimiento y reducir la percepción del esfuerzo. En otras palabras, escuchar música puede hacer que tu entrenamiento se sienta más fácil o incluso alentarte a entrenar más duro.

No se sabe exactamente por qué esto es así, pero muchos lo atribuyen al efecto metrónomo que puede tener una canción con el ritmo adecuado, que puede ser un poco más alto al que habitualmente estés acostumbrado.

3. LAS CANCIONES ADECUADAS PUEDEN POTENCIARTE

La música puede mejorar tu estado de ánimo y prepararte para sobrepasar tus límites. Si bien el tempo y el volumen afectan la forma en que la música te hace entrenar o competir, la forma en que la música te hace sentir es aún más importante.

No hay música de entrenamiento perfecta para todos. Los recuerdos que traen las canciones, o incluso su letra pueden darte un plus. En este sentido, lo más importante es cómo te hace sentir la canción.

4. INCLUSO PUEDE AYUDAR A CALMARTE

La música más lenta puede ayudarte a disminuir el ritmo cardíaco y reducir la ansiedad antes de una carrera, un juego o un entrenamiento particularmente intenso.

Como te dije antes, si bien los ritmos importan, las letras y cómo te hace sentir lo que estas escuchando pueden afectar tus emociones y ayudarte a recuperar el control.

5. MEJORA LA COORDINACIÓN

No tienes que bailar al ritmo de la música para afectar la forma en que te mueves. Pero está comprobado que, independientemente de tu movimiento, la música te ayuda a moverte en forma rítmica. (Fuente 2)

6. LA MÚSICA TE AYUDA A IR MÁS ALLÁ TUS LÍMITES

Nada frenará un gran entrenamiento como la fatiga. Pero la música puede ayudar a cambiar la percepción de tus propios límites colaborando en bloquear parte de esa fatiga. Un estudio donde participaron 12 participantes masculinos comprobó que cuando escuchaban música a diferentes ritmos mientras andaban en bicicleta, trabajaban más duro con música más rápida y disfrutaban mas esta música más que las canciones más lentas.

Sin embargo, no puedes superar completamente los límites de tu cuerpo. La música se vuelve cada vez menos efectiva para disminuir el nivel de esfuerzo percibido a medida que entrenas cada vez más cerca de tus niveles máximos.

7. LA MÚSICA HACE UN ENTRENAMIENTO DURO MUCHO MÁS AGRADABLE

Cualquiera que haya ido a una clase de spinning con ritmos rápidos sabe de primera mano lo bueno que es acompañar un entrenamiento brutal con música. Las buenas canciones pueden ayudarte a distraerte de la intensidad del entrenamiento.

¿Por qué? Porque cuanto más puedes perderte en la música y desconectarte de los sentimientos desagradables de una actividad, más agradable se vuelve.

8. PERO CUIDADO CON DISTRAERTE DEMASIADO

Hay una delgada línea entre pedalear casi inconscientemente en una bicicleta de spinning con respecto a arrojar pesas al piso mientras está distraído. Es fácil olvidarse de la fatiga o de cómo se siente tu cuerpo cuando te ejercitas al ritmo de tu música favorita.

Por eso ten cuidado de ser consiente de tu propio cuerpo y baja la música cuando necesites concentrarse en un movimiento difícil para evitar lesiones.

LOS LÍMITES DE LA MÚSICA EN EL ENTRENAMIENTO

Como mencione antes, si bien escuchar música tiene muchísimos beneficios a la hora de entrenar, el poder de la música tiene límites definidos.

Si bien la música puede obstaculizar las señales de fatiga a niveles moderados de intensidad, es notablemente menos efectiva a niveles de alta intensidad.

No reduce las percepciones de esfuerzo cuando los deportistas empujan más allá del umbral anaeróbico (es decir, el punto en el que el ácido láctico comienza a acumularse en el torrente sanguíneo). 

Una posible explicación es que a altos niveles de intensidad, la retroalimentación física del cuerpo domina el sistema nervioso, por lo que la distracción por cualquier medio es más difícil de lograr.

Además, la música parece ser de mayor beneficio para los deportistas menos entrenados.

Esto podría deberse a que los atletas entrenados o competitivos tienden a trabajar a niveles más altos de intensidad. O bien, podría deberse a que los deportistas no entrenados están motivados por los sentimientos positivos que despierta la música, mientras que los atletas entrenados están más motivados por el deseo de desempeñarse bien y enfocarse en los detalles específicos de su entrenamiento.

Por último es bueno volver a mencionar que hay momentos en que los entrenadores y deportistas deben evitar el uso de la música.

Cuando necesites dedicar toda tu atención a una tarea (por ejemplo, por razones de seguridad), cuando están aprendiendo una nueva habilidad exigente, o cuando están trabajando a alta intensidad y deben prestar atención a sus límites físicos; pues allí, el uso de la música debe ser limitado.

¡Ah y no te olvides de controlar el volumen! Está comprobado que independientemente de la actividad, si acompañas con música muy alta (más de 100 decibelios), puede causar pérdida auditiva temporal.

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