¿Usar Frío o Calor para dolores, contracturas y lesiones?

Las terapias de frío y calor se suelen usar en casos de lesiones, dolores, contracturas etc. Son opciones económicas y fáciles de aplicar, pero hay mucha información errónea sobre estos tratamientos ¿Te gustaría saber cuál es la verdad?


Pongamos un ejemplo, estás realizando tu entrenamiento habitual y de repente sientes una puntada en alguna parte del cuerpo. Si el dolor lo permite cruzas los dedos y esperas que no haya sido nada grave.

Pero lamentablemente, en el momento en que llegas a casa, esa puntada sutil se ha convertido en una inmensa bola de dolor dentro del musculo.

¿Otro ejemplo común?, llegas de trabajar luego de un día muy arduo y lo único que quieres es descansar pero el dolor de cervical no te lo permite.

¿Qué debemos hacer en estos casos? ¿Colocar una bolsa de hielo en gel o ir directo a aplicar algo de calor como una almohadilla térmica?

Analicemos los fundamentos básicos acerca de cuándo usar frío y cuando usar calor, para aplicarlos correctamente según el tipo de lesión que tengas.

¿CUÁNDO USAR FRÍO PARA TRATAR UN DOLOR?

El hielo es para las lesiones recientes; el objetivo es reducir el dolor de los tejidos superficiales dañados que están inflamados, eritematosos y calientes.

El proceso inflamatorio es un proceso saludable, normal y natural... pero que también resulta ser increíblemente doloroso y biológicamente más obstinado de lo que debería ser.

El uso de una compresa de hielo sobre la zona afectada es una forma suave y sin medicamentos de aliviar el dolor, la inflamación y reducir un poco la inflamación.

compresa fría en pierna lastimada

Esto es así porque el frío restringe la cantidad de sangre que llega a la zona, a la vez que minimiza la acción de los mediadores de la inflamación, siendo esta inflamación la que desencadena el dolor.

Dicho de otra manera, al llegar menos sangre y bajar la temperatura, los mediadores de la inflamación (que no son más que ciertos tipos de células y sustancias como interleucinas o prostaglandinas) están disminuidos, disminuyendo así la formación de edema, inflamación y dolor.

¿CÓMO APLICAR LA TERAPIA DE FRÍO PARA REDUCIR EL DOLOR?


La terapia de frío se debe aplicar sobre el área afectada por períodos de 10 minutos con descansos de otros 20 minutos, según sea necesario. Y si usas hielo este no debe estar en contacto directo con la piel, siempre se debe usar cualquier tipo de material que disminuya el shock frio sobre la zona.

Y esto es así porque si dejamos el hielo en contacto directo o por demasiado tiempo puede dañar los diferentes tejidos críticos empeorando el cuadro.

La aplicación de hielo se puede repetir varias veces durante el día, y debe continuar hasta que la inflamación haya desaparecido y el dolor sea tolerable. 

¿CUÁNDO USAR CALOR PARA TRATAR UNA LESIÓN?

El hielo debe ser la primera respuesta a una lesión reciente, pero el calor puede ser una buena manera de tratar una lesión luego de haber aplicado hielo durante algunos días, en casos de dolor crónico y en casos de estrés tensional.

En este sentido podemos afirmar que la terapia de calor tiene un papel más importante en el tratamiento de heridas crónicas asociadas con el dolor y la rigidez.

¿CÓMO APLICAR LA TERAPIA DE CALOR?


Por lo general se suele aconsejar utilizar la terapia de calor después de la fase aguda de una lesión, en el momento en que ya ha disminuido la hinchazón y el dolor esté relativamente bajo control.

Esto puede variar de 2 a 3 días a una semana, dependiendo de la gravedad de la lesión que hayamos sufrido.

COSAS QUE NO HAY QUE HACER CON EL HIELO Y CALOR

Tanto el hielo como el calor tienen el potencial de causar un daño menor y temporal cuando se usan mal.

El calor puede empeorar significativamente la inflamación, mientras que el hielo puede agravar los síntomas de rigidez y tensión muscular.

Tanto el hielo como el calor carecen de sentido en ciertas ocasiones: aplicar hielo cuando uno ya esté temblando, o dar calor cuando uno esté sudando.

El cerebro puede interpretar esto como un exceso por parte de cualquiera de los dos tratamientos pasando a convertirse una amenaza.

Y otro punto que tengo que volver a repetir, es si agregas calor a una lesión o golpe reciente, ten cuidado: ¡si lo haces va a empeorar!

Por último ten en cuenta la profundidad de la lesión, si la lesión es muy profunda, como en el caso de un desgarro muscular por ejemplo, es poco probable que llegue todo el frío o calor aplicado, y en estos casos se corre el riesgo de lastimar la superficie del tejido por buscar la efectividad del tratamiento. 

CONCLUSIÓN SOBRE EL USO DE FRÍO O CALOR EN UNA LESION

El hielo debe ser tu primera respuesta a las nuevas lesiones, pero el calor suele ser una buena manera de tratar las lesiones asociadas con el dolor y la rigidez recurrente.

Recordar usar la regla de los 10 minutos de frio y 20 minutos de descanso para evitar daños en los tejidos, limitando este proceso a usarlo cada dos o tres horas por día.

Si la situación no mejora después de dos o tres días de aplicar hielo y realizar reposo, es posible que tengas que consultar con tu médico o un profesional de la medicina deportiva, puede ser una lesión más grave de lo que te imaginas.

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