La Especificidad en el Entrenamiento Muscular

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La especificidad del entrenamiento es otro de los mandamientos del entrenamiento y se refiere a que tan específico es este, en función de las expectativas y demandas del objetivo final. Un nadador realiza diferentes entrenamientos y tiene diferentes necesidades de adaptación con respecto a un corredor, quien a su vez, tiene diferentes necesidades respecto al levantador de pesas. No todos los entrenamientos son iguales. Cada método de entrenamiento, ejercicio o rutina tiene aplicaciones específicas que conducen a un resultado final determinado.

Hay dos componentes en la especificidad de entrenamiento; el primero es el sistema de energía específica y el segundo es la biomecánica.

El Sistema de energía en el entrenamiento

Cada objetivo de entrenamiento tiene asociado una determinada necesidad de los sistemas de energía del cuerpo, siendo tres los sistemas de energía que determinan la producción de la misma:

  1. El sistema anaeróbico de fosfato de creatina, el cual es responsable de la máxima producción de energía en un espacio muy corto de tiempo, generalmente en ejercicios de algunos segundos de duración. Asociados a este sistema de energía están las exhibiciones de fuerza, velocidad y potencia, como los esfuerzos de sprint corto, saltar o levantar un peso máximo.
  2. El sistema anaerobio del lactato, es responsable de la generación de energía durante un período de tiempo intermedio que dura entre 10 segundos hasta 3 minutos. Asociado a este sistema de energía están los ejercicios que requieren importantes cantidades de energía a corto y mediano plazo lo que deriva en la producción de ácido láctico y un aumento de la demanda de oxígeno. Los ejemplos incluyen sprint de 400m, un intervalo máximo de ciclismo durante un minuto o un ejercicio de fuerza realizado por series de 6 a 12 repeticiones.
  3. Por último está el sistema de energía aeróbica, que favorece la actividad muscular que está muy por debajo del esfuerzo máximo y se puede mantener casi indefinidamente en el tiempo. Ejemplos son: correr largas distancias, el ciclismo de larga distancia o incluso el realizar caminatas prolongadas.

Por lo tanto nuestro entrenamiento debe ser específico a las exigencias del sistema de energía que involucremos en nuestros entrenamientos. Si eres un atleta que tiene que mejorar la fuerza y la salida en potencia durante un corto intervalo de tiempo, deben adecuar sus necesidades de entrenamiento para reflejar esa demanda. En este caso, por ejemplo, un entrenamiento aeróbico no va a producir el resultado deseado.

El aspecto biomecánico del entrenamiento

El entrenamiento también debe ser específico para los aspectos biomecánicos o relacionados al movimiento del deporte en práctica. Un corredor no puede mejorar significativamente su capacidad de andar en bicicleta, modificando solo su demanda de energía a pesar de que esta se adapte a la perfección. Es necesario el realizar movimientos específicos reales que luego serán utilizados para estimular los sistemas de energía. Nuestro entrenamiento tiene que reflejar eso, es decir debemos realizar movimientos articulares y específicos al tipo de deporte que deseamos practicar para lograr resultados visibles y reales.

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